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miércoles, 14 de junio de 2017

Cuestión de enfoque

El otro día se lo decía a mis alumnos de la ESO: Soy la voz que clama en el desierto o el sembrador de la parábola? Eso es algo que escapa a mi conocimiento, pero sí soy el único responsable de sentirme el uno o el otro. Y la cosa cambia. Radicalmente.

Y en lugar de sentirme como el primero, y pensar que todo esfuerzo es vano y estéril, considero que la fuerza de la palabra puede tener una importancia extraordinaria, aun sin ser del todo conscientes de ello, y que muchas veces recordamos precisamente aquellas anécdotas que nada tenían que ver con la materia que impartía un maestro, y que son precisamente esas cosas las que MARCAN LA DIFERENCIA. 

Eso es lo que algunos llaman "dejar huella", y eso es lo que puede dar aliento a nuestra tarea.

Soy consciente de que, desde que comenzó mi andadura en este mundo de la docencia, es mucha la huella que han dejado tantos alumnos en mí, y también la que yo he dejado en ellos. 

Y tú, ¿a qué aspiras en la vida? ¿Quieres ser la "voz" o el sembrador?

He aquí un artículo que me parece muy conveniente lectura; pero que no se quede en un bienintencionado deseo. He ahí la difícil cuestión.



miércoles, 7 de junio de 2017

La emotiva carta de una profesora con vocación


   Es evidente que no todos los  docentes ponemos el mismo empeño en nuestra tarea. Las causas son tantas casi como docentes hay, por más que tendamos siempre a la generalización y a agrupar en categorías (es decir, PREJUICIOS). La extensión de la carta evidencia que a esta mujer le gusta y le importa su trabajo.

   Esta es una carta publicada por el periódico Washington Post, escrita por una profesora y dirigida a un padre o madre imaginario que está preocupada por “ese” niño/a que siempre molesta en clases, que es hiperactivo o agresivo. 

  En una emotiva misiva (para los de la LOGSE, carta), la educadora canadiense Amy Murray explica a ese padre/madre todos los problemas por los que podría estar pasando ese niño/a que lo hacen ser como es y hacer lo que hace. Además, expone cuál es su labor como educadora para acompañar al niño/a y a su familia en el proceso y pide comprensión (algo que escasea cada vez más en nuestra sociedad).

  Amy Murray ha sido educadora en aula durante 7 años, 5 de ellos en Educación Infantil, y docente fuera del aula docente durante 10 años. Es decir, que algo debe de tener esta persona, pues no es una trayectoria excesivamente larga; sin embargo, es suficiente cuando se tienen las ideas y la vocación claras.

 Actualmente, trabaja por segundo año en la administración de un aula de educación infantil, donde es encargada de supervisar a unos 200 estudiantes menores de 6 años (nada menos). 

 Aquí va la carta...




  Querido Padre:


  Lo sé. Estás preocupado. Cada día, tu hijo llega a la casa con una historia sobre ESE niño. El niño que siempre está golpeando, empujando, pellizcando, arañando y quizás incluso mordiendo a otros niños. El que siempre tiene que sujetar mi mano en el pasillo. El que tiene un espacio especial en la alfombra, y que a veces se sienta en una silla en vez de en el suelo. El que tuvo que dejar el rincón de los bloques porque los bloques no son para que los tiren. 


  El que escaló la cerca del jardín exactamente cuando le decía que se detuviera. El que derramó la leche de su vecino por una rabieta. A propósito. Mientras yo le miraba. Y luego, cuando le pedí que limpiara, sacó todas las toallas de papel del dispensador. A propósito. Mientras yo le miraba. El que dijo esa palabrota en clase de educación física. 


   Te  preocupa que ESE niño esté distrayendo a tu hijo de la

experiencia de aprendizaje.

  Te preocupa que tome mucho de mi tiempo y energía, y que tu hijo no reciba su justa cantidad. Te preocupa que realmente vaya a hacerle daño a alguien algún día. Te preocupa que ese “alguien” vaya a ser tu hijo. Te preocupa que tu hija vaya a empezar a ser agresiva para obtener lo que quiere. Te preocupa que tu hijo vaya a quedarse atrás académicamente porque puede que yo no note que tiene problemas para sujetar un lápiz. Lo sé.

  Tu hijo, este año, en esta clase, a esta edad, no es ESE niño. Tu hija no es perfecta, pero generalmente sigue las reglas. Es capaz de compartir los juguetes pacíficamente. Ella no da vuelta los muebles. Levanta su mano para hablar. Ella trabaja cuando es hora de trabajar, y juega cuando es hora de jugar. Se puede confiar en que vaya directamente al baño y vuelva sin causar ningún problema. Ella piensa que las palabrotas son “estúpido” y “caca.” Lo sé.

   Lo sé, y estoy preocupada también.

  Verás, me preocupo todo el tiempo. PorTODOS ellos. Me preocupo por cómo sujeta tu hijo el lápiz, y cómo dice ese otro niños las letras, y la timidez de ese pequeño, y por la bolsa del almuerzo sistemáticamente vacía de ese otro. Me preocupa que la chaqueta de Gavin no le abrigue lo suficiente, que el papá de Talitha le grite por hacer la B al revés. Muchos de mis viajes en coche y duchas se consumen en esas preocupaciones.

  Pero lo sé, quieres hablar sobre ESE niño. Porque las Bs al revés de Talitha no van a ponjerle a tu hijo el ojo morado.

  Yo también quiero hablar sobre ESE niño, pero hay muchas cosas que no puedo decirte.

  No puedo decirte que le adoptaron de un orfanato a los 18 meses.

  No puedo decirte que él está sometido dieta de eliminación por posibles alergias a la comida, y que por eso tiene hambre TODO EL TIEMPO.

  No puedo decirte que sus padres están pasando por un horrible divorcio, y que ella ha estado viviendo con su abuela.

  No puedo decirte que estoy empezando a preocuparme de que su abuela beba…

  No puedo decir que su medicación para el asma le pone inquieto.

  No puedo decirte que su mamá es madre soltera, y que por eso la niña está en la escuela desde que abre, hasta el momento en que cierra, y que el viaje de la casa a la escuela dura 40 minutos, así que la niña duerme menos que la mayoría de los adultos.

  No puedo decirte que él es testigo de violencia familiar.

 Está bien, dices. Entiendes que no puedo compartir información personal o familiar. Solo quieres saber qué estoy HACIENDO sobre el comportamiento de ESE Niño.

   Me encantaría decirte. Pero no puedo.



  No puedo decirte que recibe servicios de logopedia, que una evaluación mostró un atraso en el lenguaje severo, que el terapeuta siente que su agresión está conectada a su frustración por ser incapaz de comunicarse. 

 No puedo decirte que me junto con sus padres CADA semana, y que ambos con frecuencia lloran en esas reuniones. 

  No puedo decirte que la niña y yo tenemos una señal secreta para que me pueda decir cuando necesita sentarse sola por un rato.


  No puedo decirte que él pasa su tiempo de descanso sentado en mi regazo porque “me hace sentir mejor escuchar su corazón, profesora.”

  No puedo decirte que he estado meticulosamente siguiendo sus accidentes agresivos durante 3 meses, y que ha bajado de 5 incidentes al día a 5 incidentes a la semana.

 No puedo decirte que la secretaria de la escuela ha aceptado que pueda enviarlo a la oficina a “ayudar” cuando noto que necesita un cambio de ambiente.


  No puedo decirte que me he parado en una reunión de profesores y que, con lágrimas en mis ojos, he ROGADO a mis colegas que no lo pierdan de vista, que sean amables con ella cuando estén frustrados porque golpeó a alguien DE NUEVO, y esta vez, JUSTO EN FRENTE DE UN PROFE-SOR.


  Lo que pasa es que hay TANTAS COSAS que no puedo decirte sobre ESE Niño. No puedo ni decirte las cosas buenas.



  No puedo decirte que su trabajo de la sala es regar las plantas, y que lloró con el corazón roto cuando una de las plantas murió en las vacaciones de invierno.

  No puedo decirte que le da un beso de despedida a su hermanita, y que le susurra “eres mi cielo” antes de que su mamá se la lleve en el coche.

  No puedo decirte que sabe más sobre tormentas que la mayoría de los meteorólogos.

  No puedo decirte que con frecuencia ofrece su ayuda para afilar los lápices durante el recreo.

  No puedo decirte que acaricia el pelo de su mejor amiga durante la hora de descanso.

  No puedo decirte que cuando un compañero está llorando, él corre a él  con su peluche favorito del rincón de lectura.

  La cosa es, querido padre, que sólo puedo hablarte sobre TU hijo. Así que, lo que te puedo decir es:

  Si, en cualquier punto, TU hijo, o cualquiera de tus hijos, se convierte en ESE niño…

  No voy a compartir tus cosas personales de familia con los otros padres de la clase.

 Voy a comunicarme contigo frecuente, clara, y amablemen-te.

  Voy a asegurarme de que haya pañuelos cerca en todas nuestras reuniones, y si me dejas, voy a tomar tu mano cuando llores.

  Voy a abogar por tu hijo y familia para que reciban la mayor calidad de servicios de especialistas, y voy a cooperar con esos profesionales todo lo que se pueda.

  Voy a asegurarme de que tu hija recibe amor y afecto extras cuando más lo necesite.

 Voy a ser una voz para tu hijo en nuestra comunidad escolar.


 Voy a, no importa lo que pase, continuar buscando y encontrando las cosas buenas, increíbles, especiales y maravillosas de tu hijo.


 Voy a recordaros a él y a TI esas cosas especiales y maravillosas, una y otra vez.



 Y cuando algún otro padre se acerque a mí, con preocupaciones sobre TU hijo… le diré todo esto, una vez más.

  Con mucho amor;

  La Profesora Amy Murray.

jueves, 1 de junio de 2017

Hermosísimo poema de Walt Whitman

                   "NO TE DETENGAS"

        Un hermosísimo poema de Walt Whitman

Walt Whitman fue un maestro de la lítica de verso libre y marcó con su estilo innumerables poetas de las generaciones que vinieron después. Un autor polémico y que siempre hizo gala de llevar una vida muy intensa, ya que fue poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadouni-dense. 

 

Su obra es una de las más representativas de toda una época en Estados Unidos. Representa una transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, puesto que Whitman incorporó a ambos estilos dentro de su prolíficas obras poéticas. Además de ser considerado uno de los escritores norteamericanos más influyentes, el poeta fue censurado y criticado duramente por la abierta sexualidad que desprendían los contenidos de su libro Hojas de hierba, que en su época llego a ser calificado como obsceno y hasta pornográfico por contener referencias explícitas a la homosexualidad o bisexualidad del escritor.

 

La poesía de Whitman tiene un espíritu vigoroso y agresivo, que utiliza a los elementos cotidianos como una expresión de lo eterno. Entre sus versos existen temas recurrentes como el hombre, el cuerpo, el sexo, la religión, los animales o la geografía. Una de las virtudes que más se destacan de sus letras es la constante actitud de euforia y alegría, emociones que traslucen sus poemas continuamente y que les dan de una vida y estilos peculiares. 

 

El objetivo de Whitman era dar dignidad a todas las personas, algo totalmente insólito en su época y que marcaba su humanismo. Por esto se oponía firmemente a medidas como la pena de muerte y renegó de prácticas terribles como la esclavitud. Sin él, la poesía moderna no sería la misma, estaría huérfana y carente de vivacidad. 


Por eso comparto "No te detengas", una bellísima obra para que conocer a este genio que aún hoy sigue conmoviendo a millones de corazones en todo el mundo, con una llamada a ver la belleza en todos los seres humanos.

 




No te detengas   



No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,  

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

WALT WHITMAN (1819-1892)

 

http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org/2016/10/no-te-detengas-un-bellisimo-poema-de.html
 

 https://nadienosentiende.com/


 

 

 


sábado, 18 de febrero de 2017

¡ESTOY HARTO!


                                         ESTOY HARTO


Casi 20 años en la docencia dan para mucho, si uno la ama. Yo comencé un 28 de octubre de 1997, si mal no recuerdo. No era el sueño que había albergado en mi juventud, pero ya tenía una edad en la que debía comenzar a trabajar, así que debuté con ilusión como profesor de música en Secundaria, siendo mi primer destino Herrera de Pisuerga. 

Allí pude comprobar que, junto a gente de la mejor masa e nobleza", había también un buen número de pobres diablos y algún que otro indeseable.

Ese sería el inicio de una trayectoria intermitente y discontinua, ya que por el hecho de no haber sido "bendecido" con la obtención de una plaza fija, me he visto en la obligación de pasar por numerosos centros:

Herrera de Pisuerga, Trinidad Arroyo, Virgen de la Calle, Antonio Tovar de Valladolid, Conservatorios de Ponferrada, Soria, Ávila, Segovia, de nuevo Ávila, Valladolid, otra vez Ponferrada por anotar mal una casilla, vuelta a Valladolid, patada en el culete porque vale más ser enchufado que competente, vuelta a Valladolid, Escuela de Arte de Palencia y actualmente IES Sem Tob de Carrión de los Condes).

De la misma marera, he debido impartir un buen numero de asignaturas: Música en la ESO, Alternativa a la Religión (de risa), Piano, Colectiva de Piano, Música de Cámara, Acompañamiento, Conjunto de Piano, Piano Complementario, Pianista Acompañante, Lenguaje Musical y, finalmente, Inglés. 

Llevo más de 40 años dentro del sistema, y sólo me falta haber pasado como alumno por un centro de Formación Profesional, así como por uno de reeducación de menores y de adultos para haber abarcado el espectro completo.

Y veo que el esfuerzo realizado a veces es ímprobo y el resultado parece no producir frutos, aunque me resisto a pensar que esto sea así y estoy convencido de que en estos tiempos empieza a ser más importante lo que podemos aportar con nuestro ejemplo aparte de la asignatura, que la propia asignatura en sí.

Y descubro cada día el Universo por primera vez, como dijera Pau Casals. Pero a veces, el cansancio hace mella, pues compruebo que lo que prima en nuestros centros es el desencanto, la mala educación y la falta de horizontes vitales de muchos alumnos, el respeto de buen número de padres y el respaldo de la Administración. Por todo ello, me he dicho que podríamos intentar crear un movimiento, el "movimiento ESTOY HARTO" :




"ESTOY HARTO"

Estoy harto de la incomprensión y el desprecio de la inmensa mayoría por aquellas cosas que a mí me resultan ser de las pocas que valen la pena.

Harto de que la zafiedad, la falta de educación y la avaricia humana campen por sus respetos. De que el machismo sea el "valor" imperante en nuestros adolescentes.

Harto de que nos engañen, manejen y tomen el pelo como a monigotes.

Estoy harto de tratar de hacer el bien y que te tachen de loco.

Harto de que muchos de nuestros jóvenes quieran dejarse manejar.

De que el dinero importe más que la integridad.

De que todo se compre. De que todo se venda. De que todo valga.

De que un patán llamado Trump llegue a ser presidente de una gran nación, lo mismo que antes que él Berlusconi o Putin.

De que se declare una guerra y lo único que interese a nuestros gobernantes sea la evolución del precio del petróleo.

De que nadie vea los documentales de la 2, pero sí los de otras cadenas sobre grandes casas de millonarios, subastas chollo, enfermedades de animalitos, etc...

De que esa quimera que algunos soñaron de una Unión Europea no ses más que un enorme geriátrico que dispone de un potente mercado en el que sólo quieren que compren viejos re raza blanca.

De que un mocoso de 15 años te diga en clase "quítate, que la carne de burro no es transparente" y se quede "tan oreado".

O que una mocosa de 16 sea capaz de decir a un profesor que peina canas algo como "flipo con el tío éste" y no sienta una inmensa vergüenza.

De que la honra de una niña y su bienestar psíquico importen menos que el aliviar una repentina excitación sexual.

De que haya gente que intercambie y produzca vídeos de sexo con niños.

De que el sexo aparezca sin pudor junto a una revista de Dora la Exploradora en un quiosco y eso se considere normal.

De que mis hijos prefieran ver la tele a conversar.

De que en unas oposiciones a bombero ni siquiera 4 de cada 10 candidatos superen unas pruebas se ortografía de nivel ESO. Y en lugar de advertir si incompetencia se cuestionen si es oportuno que figuren en la prueba.

De que la ignorancia y la prepotencia se transmitan genéticamente y encima se alardee de ello.

De que el tonto se considere listo y se atreva incluso a intentar engañar al que sabe más que él.

De que la soberbia resulte atractiva. Y el delito salga barato.

De que la humildad se vilipendie.

De que no se entiendan palabras como "esfuerzo", "sacrificio",  "superación", "motivación" y sí otras como "bullying", "acoso", "dejadez", y se practique la "indolencia" aunque no se sepa en qué consiste.

De que la docencia no interese al gobernante, de que la planifiquen los renegados de la tiza, de que se escatimen los recursos, de que interese únicamente la imagen, de que se falseen tantas cosas, de que muchos chavales sean ignorados, otros vivan en constante tensión y otros no hagan más que entorpecer la labor docente.


De que la vaciedad y la apariencia importen más que la bondad interior.

Que la zafiedad se recompense más que la inteligencia.

Que el gusto musical que se fomenta es el del MAL GUSTO.

Que el reggaetón sea la música más apreciada por la mayoría de jóvenes. 

Que el horizonte vital de muchos jóvenes no sea otro que el de disfrutar de mucho dinero fácil, emborracharse o empastillarse sin medida, "pillar cacho" y si viene más, mejor.

Que muchos padres se crean que sus hijos sólo tienen derechos, que los profesores no saben hacer su trabajo y que son la causa del fracaso de sus hijos, que tiren por tierra la autoridad de aquéllos delante de sus hijos y sean tan ignorantes que muerdan la mano de la única persona que tal vez (sólo tal vez) pudiera ayudar a revertir esa tendencia al fracaso de sus hijos.


lunes, 13 de febrero de 2017

Yo no creo en la Pedagogía

Me temo que no soy un profesor “al uso”, al que le sucede un poco aquello que una vez oí en mi curso de “aptitud” pedagógica (o “C.A.P.”, ahora “Máster del Universo Pedagógico” que se paga a cojón de mico y se regala en algunas universidades privadas si pagas el doble) cuando, tras horas de tedio sin aparente final, por fin llegamos a aquella que era la especialidad escogida (¡¡¡¡Música!!!!), y la decana del Aula de Música, toda una institución, nos soltó, para empezar, así sin anestesia, que “ella no creía en la pedagogía”.

Así, para empezar con ganas. Después se puso a hablarnos de su vida y llegó el momento en que me tuve que marchar. Lo demás (otras dos tardes) lo recuerdo como en una nebulosa de una galaxia lejanísima. Pero la vida me ha hecho ver que tenía razón.

Porque yo tampoco creo en la Pedagogía. No, no creo en esa palabra ni en lo que implica.

Ni creo en las recetas milagrosas que quedan muy bien soltadas en un curso para profesores pero no tienen aplicación en el aula.

Ni creo en la burocracia que nos hace rellenar presentar mil y un papeles que no van a ningún sitio y que nadie se lee, si no es PARA JODERTE.

Ni creo en la Educación que se convierte en moneda de cambio en manos de los políticos. En falsa moneda que pasa de mano en mano y ninguno se la queda.

Ni creo en los planificadores del sistema educativo que lo más que han pisado un aula ha sido a través del plasma, o en una lejana juventud. En los renegados de la tiza, a quienes el lenguaje que manejan se les llena de palabrería huera y rimbombante, con términos como “implementar”, “optimizar”, “poner en valor” “informar la programación”, etc.

Ni creo en los “compañeros” (de fatigas no, por supuesto) que practican el escaqueo por sistema, que hacen de la indiferencia una forma de “vida”, que llegan tarde y se van antes, que “enferman” en lunes o viernes o vísperas de puentes…

Ni creo en los directores que tratan de controlar, reloj en mano, las horas de entrada de sus compañeros (que no subordinados ni empleados), para después no dar ejemplo de aquello que predican.

Me dirás que si hay algo en lo que crea, pues sí, sí que lo hay:

Creo en los profesores que se entregan sin reservas a su trabajo y, sobre todo, a sus alumnos.

Creo en los profesores que son capaces de sacar lo mejor de sí mismos y de sus alumnos.

Creo en los profesores que cuando reprenden, lo hacen con una sonrisa, pero nunca hiriente o irónica (Álvaro, me parece que es evidente que lo tuyo no es el inglés, me dijo una “pitonisa” cuando empecé el instituto, recién cambiado de francés).

Creo en los profesores que no juzgan a sus alumnos.

En los que aprecian a sus alumnos.

En los que escuchan, entienden, apoyan a sus alumnos y nunca se cansan de aprender de ellos.

En los que dan y reciben abrazos de sus alumnos.

Creo en los profesores que han enseñado 15, 20, 30 o más años, y no en aquellos que han enseñado uno y lo han repetido 15, 20, 30 veces…

Creo en el profesor que nunca deja de sorprenderse y de maravillarse con sus alumnos.

En aquel que es capaz de decir, año tras año, que ha tenido los mejores alumnos de su vida. Y la vida le sorprende y le regala más.

Creo en el profesor que, a pesar de ser consciente de su finitud, de su contingencia (qué bonita palabra), vive su vida hacia adelante, con esperanza, y no resignado descontando los días hasta el siguiente puente o período vacacional.

Creo en aquellos que han elegido su trabajo por vocación o bien porque una fuerza muy poderosa les hizo acabar aquí, y no en los que creyeron que esta era una “segura” forma de vida.

Creo en aquellos profesores que son capaces de impartir una asignatura fuera de su horario para que determinados alumnos puedan acudir y no perder el curso, a pesar de que luego ni aprovechen el regalo, ni lo agradezcan.

Creo en los profesores que son capaces de reinventarse cada día, de no desfallecer ante las adversidades y ante la desidia y la falta de educación que cada vez están más extendidas entre el alumnado.

En aquellos que reciben de sus alumnos lisonjas tales como “contigo da gusto aprender inglés o lo que sea”, o “lo que tú nos dices no nos lo dice nadie”, o “he aprendido más inglés en una hora contigo que en todos los años que lo he tenido juntos” (sin exagerar, ¿verdad?), "abriste los ojos a mucha gente el curso pasado” o “tienes un don y es muy poco común”...


viernes, 27 de enero de 2017

¡OLE SUS OVARIOS!


¡OLE SUS OVARIOS!

Por fin una compañera se atreve a decir en voz bien alta lo que muchos llevamos pensando desde hace muchos años. Yo concretamente, casi desde el año en que comencé en la muy noble y leal ciudad de Herrera de Pisuerga. Donde había gente de muy buena y noble masa, como decía Santa Teresa de los palentinos, pero también mucho cabroncete, mucho pobre diablo y cierto número de indeseables, a quienes no sé si la vida ha puesto o no en el lugar que se merecen. Supongo que sí, como a casi todo el mundo...

Nuestra labor está cambiando, es algo evidente. Mientras la sociedad no nos reconozca como motores del cambio que podemos propiciar, pero sobre todo, cuando nosotros mismos no nos reconozcamos como tales y nos demos a valer, mientras no nos atrevamos a indignarnos de verdad y a a decir ¡basta ya! (parecen eslóganes de protesta recientes, pero son algo más) ante alumnos desinteresados, cuando no inso/do/lentes, ante padres hiperpro-tectores, hipercríticos, hiperpagados de sí mismos, ante adminis-traciones regidas por los renegados de la tiza y políticos a quienes no es que les interese poco la enseñanza, sino que NO LES INTERESA EN ABSOLUTO, mientras esto siga así, Santa Bárbara nos asista.

Ya lo dijo Machado cuando recibía a un padre indignado que le espetaba: 

"Parece que le basta con ver a mi hijo para suspenderle"... 

-No, le respondió, me basta con ver al padre.

Y ahí estamos...

POR SI ALGUNO QUIERE SABER MI OPINIÓN AL RESPECTO, (YO TAMBIÉN ESTOY HARTO) HE ESCRITO UNAS PALABRICAS, QUE PODÉIS LEER EN ESTA ENTRADA:


http://marianotimonenglishblog.blogspot.com.es/2017/02/estoy-harto.html 







eva romero
La profesora Eva María Romero Valderas, aclarando que no es por un hecho puntual sino por una sucesión de dinámicas sociales y educativas, decidió realizar una Intervención-Arenga, en Claustro del pasado martes que constara literalmente en acta, como así ha sido recogido, analizando multitud de problemas en la educación derivados de lo que se recoge en el titular de esta noticia, y que ha contado con el apoyo unánime del Claustro de profesores. Ésta es su intervención al completo, donde reseñando una contestación de un padre por teléfono, en la que le espeta a la profesora que está ahí para aguantar, y profundizando en los problemas destacados en el titular de esta noticia, pone en valor el trabajo visible e invisible que desempeña el profesorado:







 Vayan por delante dos premisas:
1ª: No tengo nada en contra del Equipo directivo. Esto que voy a decir a continuación no es producto de una situación puntual que deba resolverse con una modificación del Plan de Centro ni nada parecido. Sí quiero que conste en acta.
2ª: Esto que voy a hacer ahora se llama arenga: discurso militar para enardecer a las tropas antes de entrar a la batalla.
¡Ya estoy harta!
Ya está bien señores, de seguir aguantando.
Yo no estoy aquí para aguantar, y utilizo las palabras textuales que un padre me dijo por teléfono cuando lo llamé para que corrigiera la actitud de su hija, que no me dejaba hacer mi trabajo.
A mí, que yo sepa, me pagan para enseñar, no por aguantar.
Harta de la sociedad, que encumbra a seres que presumen de su ignorancia, que valora a un futbolista o a un ‘nini’ más que a una persona con estudios, respetuosa y educada. De los programas de televisión, que presentan como modélicos a aquellos que sin estudios y sin sacrificio alguno se han colocado ganando un sueldazo por criticar, acostarse con, comprar en…
Estoy harta de aguantar la mala educación con la que llegan, cada vez en mayor porcentaje, los niños al Instituto. La falta de consideración, no digo ya de respeto, hacia mi persona cuando entro en las clases, que parece como si entrara el viento por la ventana.
Harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas…De la falta de valoración del esfuerzo que sí hacemos nosotros.
Harta de la Administración, que cambia las leyes y la normativa que rige en mi trabajo sin preguntarme qué opino y sin darme formación para hacer bien mi nuevo trabajo. Que me coloca dos horas más en el horario lectivo y me explota laboralmente, porque yo, en los últimos años, lo único que hago es trabajar, trabajar como una posesa. Ya, hasta mis hijos me lo dicen.
Ahora dicen que nos van a devolver esas horas, ¿sabéis donde nos la van a devolver? En el horario irregular que dedicamos en casa, el que nadie ve. Yo tardo cinco horas en corregir 30 exámenes de 1º de Bachillerato, entonces ¿ya esa semana no doy ni una hora más en casa, no? Ya no programo, no preparo mis exámenes, no me actualizo para utilizar la Tablet (que me he comprado de mi bolsillo para trabajar mejor), ni para saber utilizar la plataforma digital del Centro, no relleno informes de faltas, no redacto actas…y un largo etcétera de tareas invisibles.
El colmo es que algunos de nosotros nos hemos planteado pedir reducción de jornada, cobrando menos, para hacer bien nuestro trabajo. Pero, ¿adónde vamos a llegar? ¿En qué trabajo se hace eso? ¿Dónde se ha visto renunciar a tu salario para dormir con la conciencia tranquila? Esto no pasa en ningún lado.
Y encima de todo hay que aguantar “¡Qué bien viven los maestros!” Porque para la sociedad somos unos privilegiados que “no damos un palo al agua”.
Las 67 propuestas de mejora de la Educación famosas no vienen sino a machacarnos todavía más. ¿Qué vamos a hacer cuando a un alumno no lo podamos expulsar unos días por mal comportamiento? Además, tampoco está bien visto que lo pongamos a barrer o hacer tareas para la comunidad…el padre no quiere que humillemos a su hijo. Pues yo creo que debemos imbuirnos de la gracia del Juez Calatayud. Autoridad somos igual que él. Ejerzamos nuestra autoridad, es lo único que la ley nos reconoce, hagámosla efectiva.
Tenemos que hacernos oír, actuar como colectivo, no irnos quejando por los rincones, a escondidas, que parece que nos da vergüenza. Así no se nos oye fuera. Gritemos nuestro inconformismo, no podemos seguir así, exijamos nuestros derechos como trabajadores, que parece que todo el mundo tiene derechos menos nosotros.
Enseñamos a nuestros alumnos por ser críticos, mentes libre pensadoras que puedan elegir y discriminar lo que les conviene de lo que no, y nosotros somos los primeros aborregados, no hacemos nada, seguimos agachando la testuz para que el yugo nos caiga con más fuerza.
Yo así no aguanto más, vosotros haced lo que queráis. Llevo 19 años en la docencia, tengo 45, a lo mejor es mi crisis de la mediana edad...pero, si algo me han dado los años es valor, no tengo miedo, y, como me aprieten más el tornillo, saltaré como un resorte. Solo quiero avisar: de aquí en adelante no pienso quedarme callada ‘por educación’. Contestaré en el mismo tono y con la misma contundencia que se me trate.
A mí me gusta enseñar y transmitir. Me gusta el trato con los alumnos, los quiero y animo. Me considero un motor social de cambio, una fuerza generatriz. No soy un burro de carga dispuesto a aguantar hasta que reviente.

Entre Maestros, la película

"Una experiencia educativa sin precedentes"